Apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje

ESTILOS Y TIPOS DE APRENDIZAJE. UN PROBLEMA CONTEMPORÁNEO DE LA EDUCACIÓN

Yamila del Carmen Camacho Sojo
Profesor Asistente
Marcia Aladro Alonso
Profesor Asistente
Universidad de Ciencias Pedagógicas “Frank País García”, Cuba
oscar.sigas@ucp.sc.rimed.cu

El proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación se considera un problema en la investigación educativa por lo que requiere apoyarse de las diferentes teorías que han abordado el tema, teniendo en cuenta la realidad de la práctica educativa de estos tiempos. Con el presente trabajo deseamos ofrecer ideas y reflexiones sobre los estilos y tipos de aprendizajes, a partir de la utilización racional de las teorías y la práctica del proceso de aprendizaje, al tener en cuenta el desarrollo cambiante del individuo y del grupo, las situaciones educativas que se dan en el aula, la formación ético-política, el currículum, como los procesos de intercambio de intereses, motivaciones profesionales y valores de responsabilidad entre otros, que se dan en el grupo del aula, así como los problemas epistemológicos implicados en la construcción y reconstrucción del conocimiento, evidencian el significado en el momento actual del debate sobre el proceso de aprendizaje. Las diferentes teorías del aprendizaje expresan de forma clara, no sólo la disparidad de enfoques, sino sobre todo, la existencia de distintos tipos de aprendizaje, por lo que asumimos que el aprendizaje constituye un reflejo de la realidad por parte del sujeto y como tal se produce en la actividad que desarrolla cada individuo en su contacto con los objetos, con las demás personas y que cada persona aprende de manera distinta a las demás, utiliza diferentes estrategias para aprender, lo hace con diferentes velocidades e incluso con mayor o menor eficacia aunque tengan las mismas motivaciones, el mismo nivel de instrucción o la misma edad. Consideramos que los enfoques y estilos de aprendizaje constituyen un problema contemporáneo de la educación, que aún no se ha llegado a soluciones concretas, apreciando que se debe tener en cuenta, tanto los factores y las variables que intervienen en el proceso de aprendizaje, como la singularidad de los mismos procesos cognitivos y afectivos implicados en el aprendizaje, considerando que estilo de aprendizaje se refiere básicamente a rasgos o modos que indican las características y las maneras de aprender de una persona y que las formas que se empleen para la asimilación de esos conocimientos de la cultura que están en dependencia de las posibilidades, potencialidades cognoscitivas y afectivas del individuo y es lo que se considera como tipo de aprendizaje. La teoría y la práctica pedagógicas se enfrentan con el problema teleológico de cómo intervenir para provocar determinada forma de ser, de aprender, de sentir y actuar. Su objetivo no es, necesariamente, reproducir los modos de comportamiento de la comunidad social, entre los cuales se encuentran las formas de aprender, sino cómo potenciar una forma de ser y aprender frecuentemente discrepante con los modos inducidos espontáneamente de la sociedad. Las teorías del aprendizaje suministran la información básica, pero no suficiente para organizar la teoría y la práctica de la enseñanza. Entonces a partir de experiencia de la práctica educativa ofrecemos pasos metodológicos para ayudar a los estudiantes a identificar su estilo y tipo de aprendizaje, con la guía del profesor, en tanto se le brinde especial atención a la interacción de los procesos de motivación, atención, asimilación, organización, recuperación y transmisión del conocimiento de intercambio social, dentro y fuera del aula, dentro y fuera del recinto escolar ya que es de gran importancia para comprender y orientar los procesos de aprendizaje y desarrollo del individuo.

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Aunque no existe un acuerdo a la hora de definir el término estilo, la mayoría de los autores admiten que cada persona tiene una peculiar manera de percibir y procesar la información. Esto es lo que se puede entender por estilo cognitivo.

S. de la Torre en “Manual de Orientación y Tutoría” define estilo cognitivo como “… estrategias cognitivas generales al abordar tareas en las que están implicadas operaciones mentales como percibir, memorizar, pensar, aprender y actuar”.

Estas diferencias individuales aplicadas al proceso de enseñanza-aprendizaje dan lugar a los distintos estilos de enseñar en el docente y de aprender en el discente.
Una de las definiciones más acertadas es la de Keefe (1988) y que también asumen C. Alonso y D. J. Gallego (1994):

“Los Estilos de Aprendizaje son los rasgos cognitivos afectivos y fisiológicos, que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los discentes perciben, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje”.

Describimos a continuación una serie de aspectos que nos ayudan a comprender los Estilos de Aprendizaje:

Dependencia – Independencia de Campo (DIC). Este factor es uno de los más conocidos y estudiados gracias al Test de Figuras Enmascaradas que evalúa el modo de percibir la realidad dependiente o independiente. Las personas que tienden a percibir la información de manera analítica y sin dejarse influir por el contexto se denominan independientes. Los dependientes perciben de manera general e influidos por el entorno y el contexto. En situaciones de aprendizaje los independientes de campo tienen una mayor predisposición para las ciencias y las matemáticas y los dependientes a las ciencias sociales y relaciones personales.

Conceptualización y Categorización. Hace referencia a la forma en que una persona asocia o agrupa una serie de objetos, conceptos o informaciones.

Reflexividad – Impulsividad. Dimensión que se relaciona con la rapidez para actuar y resolver situaciones problemáticas. Junto a la rapidez encontramos la eficacia. Los individuos que actúan de manera impulsiva responden más rápidamente pero cometen más errores, los reflexivos analizan las respuestas antes de darlas, tardan más pero son más eficaces.

Nivelamiento – Agudización. Al percibir algunas personas destacan los elementos comunes y semejantes y tienden a minimizar las diferencias (nivelamiento), mientras que otros resaltan las diferencias y minimizan los rasgos comunes (agudización). Los primeros tienen más facilidad para pruebas tipo ensayo, los segundos para pruebas de tipo objetivo.

Algunos autores destacan la influencia del predominio sensorial en los Estilos de Aprendizaje; es decir, las preferencias de unos sentidos frente a otros para captar, interpretar y memorizar la información. Y distinguen entre:

Visual o icónico: en el alumno predomina la memoria visual y facilita el pensamiento espacial.
Auditivo o simbólico: facilidad para usar el canal auditivo y favorecer el pensamiento verbal y simbólico.
Cinético: propio del pensamiento motor.

Los rasgos afectivos, la disposición hacia el aprendizaje, las motivaciones, las expectativas, … influyen decididamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en los resultados académicos.

También los rasgos fisiológicos y la manera que tienen los alumnos de percibir éstos condicionan los aprendizajes y la actitud hacia ellos.

En definitiva, todos los rasgos y aspectos que se han descrito hasta el momento sirven como indicadores para definir los distintos Estilos de Aprendizaje.

P. Honey y A. Mumford (1986) consideran el aprendizaje como un proceso circular de cuatro etapas que corresponden a su vez con los cuatro Estilos de Aprendizaje:

Estilo Activo. Son personas abiertas, entusiastas, sin prejuicios ante las nuevas experiencias, incluso aumenta su motivación ante los retos.
Estilo Reflexivo. Son individuos que observan y analizan detenidamente. Consideran todas las opciones antes de tomar una decisión. Les gusta observar y escuchar, se muestran cautos, discretos e incluso a veces quizá distantes.
Estilo Teórico. Presentan un pensamiento lógico e integran sus observaciones dentro de teorías lógicas y complejas. Buscan la racionalidad, la objetividad, la precisión y la exactitud.
Estilo Pragmático. Son personas que intentan poner en práctica las ideas. Buscan la rapidez y eficacia en sus acciones y decisiones. Se muestran seguros cuando se enfrentan a los proyectos que les ilusionan.

Cada uno de nosotros participa en diferente medida de estos Estilos. Es importante que el docente conozca los Estilos de Aprendizaje de su alumnado para poder favorecer el proceso de enseñanza – aprendizaje.

C. Alonso, D. Gallego y P. Honey han elaborado una prueba diagnóstica: CHAEA (Cuestionario Honey – Alonso de Estilos de Aprendizaje). Se inscribe dentro del enfoque cognitivo y consta de ochenta items que el alumnado debe marcar con un + o un – según esté más de acuerdo o en desacuerdo con el enunciado del item.

Fuente: 

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