Algunas ideas para superar el rechazo a ir al colegio

 
Alberto Carmona Pérez.
 
No es raro encontrarse en Educación Infantil o los primeros cursos de Primaria con niños que manifiestan rechazo a ir al colegio. Podemos encontrarnos con llantos, rabietas, gritos, tristeza, depresión… Es una situación que si no se ataja a tiempo y se prolonga puede convertirse en insostenible para la familia y en muy perjudicial para el proceso educativo del niño. 
 
En ocasiones, hasta se derivan complicaciones de salud o aparecen problemas con la comida o el sueño. En estos casos más extremos hablamos de una fobia escolar que debe ser tratada con profesionales de la salud mental y la pediatría. En términos educativos, lo primero y fundamental es plantear el tema con el tutor del niño y, si es posible, con el orientador del centro. Como indicaciones generales para afrontar este problema pueden seguirse los siguientes consejos. 
 
 
 

1. Ir a la escuela

La mejor terapia de la fobia escolar es ir diariamente a la escuela. Los temores se superan enfrentándolos cuanto antes. La asistencia diaria a la escuela hará que casi todos los síntomas físicos del niño mejoren. Los síntomas se volverán menos intensos y se presentarán con menor frecuencia y, con el tiempo, el niño volverá a disfrutar de la escuela.

Para él cada mañana es una “batalla” para no ir al colegio. A medida que va perdiendo cada una de esas batallas, se va dando cuenta de que su “lucha” no merece la pena. Ir al colegio es innegociable e inevitable.

2. Actuar con firmeza por la mañana

Debe tener claro desde que se levanta que va a ir al colegio. No es el momento de explicarle porqué debe ir o de hablar sobre su miedo, es el momento de prepararse para ir al colegio. Hay que actuar con decisión y no dejar lugar para protestar. Es bueno crear una rutina diaria en la que las diferentes tareas se suceden con agilidad. Puede ser el rato más difícil del día, por lo que hay que tratar de aparcar la emotividad y armarse de paciencia y determinación.

3. Ignorar conductas de rechazo

Es muy probable que lo que el niño busca cuando llora, grita o se tira al suelo es que se le preste atención y que toda la familia atienda a sus demandas. Por ello, cuando se den conductas de este tipo, lo más eficaz es ignorarlas. Si consigue atraer esa atención que busca, aprende que gritando o llorando consigue su objetivo, por tanto seguirá haciéndolo. Lo más indicado es ignorar esas conductas, siempre que no supongan un peligro para sí mismo o los demás, y abordar el tema cuando esté más tranquilo.

También es probable que se queje de algún tipo de dolor o malestar. Si sólo se queja en tal sentido antes de ir al colegio, lo más probable es que se trate de una conducta de evitación. Con todas las cautelas necesarias, hay que ignorar estas quejas.

4. Hablar con él

En algún momento, que no sea una mañana de escuela, hablar con el niño sobre sus problemas, alentarlo a decir exactamente lo que le molesta, preguntarle qué es lo peor que podría pasarle en la escuela o en el camino a la escuela siendo muy concretos y evitando generalidades. Es recomendable evitar la compasión y emplear un tono optimista y positivo. Si hay una situación que pueda cambiar, decirle que harán todo lo posible por cambiarla. Si les preocupa que los síntomas puedan empeorar en la escuela, asegúrenle que puede relajarse unos minutos en el colegio según lo necesite. Después de escucharlo atentamente, deben decirle que entienden sus sentimientos, pero que sigue siendo necesario que asista a la escuela mientras mejora. Además, hay que ayudarle a ver lo bueno de ir a la escuela y destacar las cosas buenas que le pasan allí.

5. Intentar pasar más tiempo con niños

Tratar de que el niño comparta momentos de juego con sus compañeros de colegio u otros niños fuera del tiempo escolar. Esto reforzará los lazos con ellos, desarrollará su competencia social y puede ayudarle a ver el colegio como un lugar más amable donde reencontrarse con sus amigos.

6. Reforzar su confianza en sí mismo

Hay que encontrar los puntos fuertes y reforzarlos. Hay que hacerle consciente de ellos y felicitarle. Es bueno que haga por sí mismo todo lo que sea capaz de hacer y poner en valor sus logros y esfuerzos. Hay que evitar a toda costa la sobreprotección y no hacer en su lugar lo que él sabe hacer solo.

7. Buscar alguna conexión entre la casa y el colegio

Suele resultar muy útil en estos casos encontrar algún objeto o tarea que conecte la casa y el colegio. Puede ser de algo del colegio que le gusta y que se lleva a casa para enseñarlo a los padres, un juguete que lleva al colegio desde casa para sentirse unido a su entorno familiar, una tarea que ha hecho muy bien en el colegio y la lleva a casa para que la vea su familia, preparar algún material o dibujo en casa para enseñarlo al día siguiente a sus compañeros y maestra, etc. El criterio general es encontrar algo que le guste y le motive y que sirva de nexo entre el colegio y la casa, de modo que suponga una motivación extra para ir al día siguiente al colegio.

Parte de estas orientaciones están tomadas de las orientaciones para la fobia escolar del Proyecto Ambezar.

 

La orientación educativa ¿Principio del fin?

Las autoras describen las funciones del departamento de orientación de los centros educativos, entre las que señalan ayudar al alumnado en su proceso de aprendizaje, trabajar habilidades sociales, prevenir la violencia entre iguales y de género, promover hábitos saludables, evitar conductas de riesgo y asesorar a los adolescentes sobre su futuro académico y profesional, entre otras. Integrado fundamentalmente por profesionales de psicopedagogía, audición y lenguaje, pedagogía terapéutica e intervención social y familiar, la atención a la diversidad es uno de los principios básicos que sustentan su labor. El artículo denuncia también que la reciente reducción de recursos en la orientación educativa pone en peligro la calidad de la Educación.

Máxima Martínez García. Licenciada en Psicología y Diplomada en Trabajo Social

Pilar Muñoz Deleito. Doctora en Psicología Escolar

Orientadoras del Instituto Diego Velázquez de Torrelodones (Madrid)

Fuente: CEAPA

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LA DISCALCULIA EN PRIMARIA

Este artículo pretende dar una visión global sobre una de las dificultades de aprendizaje, la discalculia. Se centra en las características, causas, prevención, diagnóstico, y además ofrece una posible respuesta educativa. En la etapa de primaria la LOE pone el énfasis en la atención a la diversidad del alumnado y en la prevención de las dificultades del aprendizaje. Los principios de educación de la citada Ley son bastante claros al respecto, pues señalan la equidad, inclusión, flexibilidad y la calidad en nuestro sistema educativo.

Amanda Arboleas Moreno.

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Fuente: Inicio

El papel del orientador en la convivencia escolar.

El objetivo de la educación es el desarrollo integral del alumno. La Orientación Educativa tiene como objetivo facilitar este desarrollo en todos y cada uno de los niños y niñas. El que un centro posea un Proyecto Educativo que afronte adecuadamente el tema de la convivencia es imprescindible para lograr dicho desarrollo, y el orientador u orientadora juega un papel determinante en ello. Se aportan ideas para el trabajo del orientador en este campo: principios y conceptos a introducir en el debate de la convivencia escolar; y una propuesta de elaboración progresiva y participativa de las normas de convivencia con intervención de toda la Comunidad Educativa. Todo ello para conseguir un enfoque constructivo de la convivencia.

Ramírez Castillo, Mª Aurelia & Fernández Gálvez, Juan de Dios

Universidad de Granada

 

FUENTE: Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado.

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Educación de calidad para alcanzar profesionales de calidad

Álvaro Muelas Plaza. Doctor en Pedagogía. Profesor en el Área de Educación del Centro Universitario Villanueva. Orientador en Bachillerato Fomento Fundación (Madrid) 13/02/2012

En la actualidad, no solamente la comunidad educativa y las familias, sino la sociedad en general, viven con enorme preocupación el presente de nuestros estudiantes. Son muchos los que se quejan de las actitudes de nuestros alumnos, pero en muchas ocasiones, pocos los que intentan poner soluciones a los problemas. Por ello, los orientadores de los centros educativos, debemos ser un pilar fundamental a la hora de ayudar en este problema.

Nuestros estudiantes, en muchos de los casos, no confían en ellos mismos, y esta circunstancia, en la actualidad, se está convirtiendo en un grave problema. Debido a esta situación, desde los departamentos de orientación de los centros educativos, tanto a los profesores como a las familias, hay que transmitirles la idea de que se debe confiar en todo momento en el alumno, viéndole como una persona, la cual se está formando.

Para construir correctamente la personalidad de nuestros estudiantes, este trabajo se debe hacer desde edades tempranas. En la educación del siglo XXI, se debe apostar por alumnos creativos. El estudiante, debe ser el verdadero protagonista de su aprendizaje,  y los educadores, unos meros “guías” de ese proceso.

Hay que conseguir que el estudiante sea un pensador efectivo, en donde desarrolle su pensamiento de manera consciente, planificando y reflexionando de manera deliberada y sistemática sobre las habilidades de pensamiento que debe poseer en toda actividad académica. Para ello, es clave que se trabaje desde esta línea en las primeras etapas educativas (infantil y primaria), para conseguir que dicho proceso cognitivo se convierta en hábito. Esta línea de trabajo, va a hacer que el niño vaya percibiendo el sentido de su aprendizaje.

En la actualidad, en muchas ocasiones, los estudiantes no ven el sentido de dicho aprendizaje, apreciándolo como una mera rutina y exigencia impuesta por parte del profesor. Hay que apostar por un aprendizaje significativo (Ausubel, 1968), en donde el estudiante al realizar su instrucción, relacione los conocimientos anteriores que posee con los nuevos. Este tipo de aprendizaje va a dar sentido al proceso educativo llevado por el alumno, y lo que es más importante, le va a motivar a alcanzar las metas propuestas.

Por todo ello, los orientadores debemos apostar por todos los estudiantes. En muchas ocasiones, nos encontramos con alumnos que alcanzan la educación secundaria obligatoria (E.S.O.) y bachillerato con una falta clara de vocación. Esto en gran parte se produce por falta de motivación. Para poder solventar en la sociedad actual este problema, hay que trabajar desde la raíz (educación infantil), transmitiéndoles ilusión, confianza, ánimo y exigencia. Esto va a hacer que nuestros alumnos vayan construyendo una personalidad sólida.

Por todo ello, se les debe educar en el éxito y en el fracaso. La educación del siglo pasado no permitía en su sistema educativo el error, es decir, un alumno hacía un examen y si cometía muchos errores, ese alumno suspendía. A día de hoy, debemos enseñar que lo importante es el esfuerzo, por lo que no han de tener miedo a equivocarse, sino a no intentarlo. Esto hará que cojan confianza en ellos mismo, influyendo en su autoestima, en su motivación y en sus ganas de aprender.

Otro aspecto clave en la formación correcta de nuestros alumnos en la actualidad, son las nuevas tecnologías. Reciben a través de ellas mucha información, y tanto los educadores como las familias, debemos ser conscientes de que puede ser muy positivo el uso de estas herramientas, pero también muy negativo. Por ello, para fomentar el autoconocimiento y la motivación de los estudiantes, hay que apostar no por la cantidad de información, sino por la calidad de dicha información. Es de vital importancia, que tanto los centros educativos (profesores, orientadores, etc) como las familias estén unidos para conducir por el camino correcto a los estudiantes desde edades tempranas, con el fin de que el estudiante adquiera unos hábitos correctos, influyendo no solo en su vida académica, sino lo que es mucho más importante, en su formación personal.

Los que formamos el entorno del alumno, debemos tener claro que, si desde educación infantil apostamos por una educación de calidad, en donde enseñemos al alumno a “saber pensar”, estaremos poniendo los pilares para que cuando alcancen la educación secundaria y bachillerato, sean personas orientadas hacia unas metas, influyendo de un modo muy notorio tanto en el plano académico como profesional.

En más de una ocasión, a los orientadores de los colegios nos llegan alumnos en las citadas etapas de ESO y bachillerato, desorientados académicamente, y sin ningún interés profesional para el futuro. Esto en gran medida, se produce por todo lo comentado anteriormente, debido a que el estudiante ha ido sin rumbo durante sus primeros años escolares.

En definitiva, los profesionales de la educación junto a las familias, debemos confiar con fuerza en nuestros jóvenes. La sociedad actual está necesitada de grandes profesionales, los cuáles se deben formar desde nuestras aulas, y por ello, hay que educar desde el respeto, el cariño, la exigencia y la comprensión.

Fuente: EDUCAWEB.COM